Se marchitó
Hubo cierto día en el que una flor llegó a la casa, esta era como cualquier otra, pero esta era diferente, porque era de nuestra. Sin embargo, llegó el día en el que, como todo flor, se marchitó. No es la primera vez que pasa, desde siempre las flores han perdido su belleza, (porque algún día casi todo pierde su belleza), aun así, las personas podemos apreciarlas (mientras duren).
Desconozco la existencia de algún secreto para que las cosas no cambien nunca. Lo que sí encontré, son dos alternativas que de manera inevitable se entrelazan: la primera, es conservarlas en la memoria, y la segunda, es por si la primera falla, es decir, eternizarlas en un papel. Es por eso que escribí estas las siguientes palabras:
Está opaca… la antes rádiente y roja flor, ahora está opaca. Se volvió un producto más de lo efímero, de lo pasajero, y una metáfora más para el verso de algún poeta.
No hace falta decir que es triste ver a mi flor marchita. Creo que el Principito debió sentirse así muchas veces. Yo hoy lo entiendo, ayer no lo hacía. Ayer era un tonto que no sabía ver la belleza de una flor, hoy soy un desgraciado que ya nada puede hacer.
Mi flor está cabizbaja, yace dentro del recipiente que fue su hogar, pero que ahora es su tumba.
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